
Ella espera al sátiro, el joven que viene a conquistarla cada día en el bosque, mientras los niños juegan. El adolescente, joven y popular, el más guapo de todos, llega tranquilo y animado. Ambos, la musa y el joven disfrutan de una tarde irresponsable, mientras los niños sufren accidentes tontos de niños normales, se caen, se raspillan, pero siguen jugando. Lo intenta una y otra vez, una lección que recordarán siempre mientras sean los personajes de sus vidas, no se rendirán ante nada. Ni nadie. La musa y el sátiro se besan, bajo el sauce en la orilla del río, los niños los ven escondidos, las niñas se ilusionan, los hombres se asquean. Viven sus días apacibles, antes de crecer.
Si aluna vez quieres verlos basta con que los encuentres ahí, están para ti, joven lector, y si hoy no los alcanzas, inténtalo otro día una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario