octubre 22, 2011

El Hermenauta

 Cuando el Presidente ya bajaba del escenario, y sin que ningún agente pudiera evitarlo, apareció de detrás del telón un joven de cabello largo, de mirar sombrío, vestido de tonos alarmistas. Se puso en medio del escenario mirando fijamente al público, y les habló:

  En la antigua lengua existía una palabra que englobaba toda la experiencia del mundo. Pero yo, como un representante de su espíritu, no la recuerdo ni menos quiero hacerme responsable de tal memoria. Yo los conozco a todos y a cada uno de ustedes, incluso a través de estas cámaras que emiten hacia todo el mundo –al que tenga televisión o internet-. Pero ustedes no me conocen a mí, porque han olvidado ciertas palabras.
 Mi nombre es lo olvidado, mi apellido lo perdido. Soy el soñador anidado en el aburrimiento, de aquellas tardes inútiles. Pertenezco a una Orden que habita el viento, traedor de malas noticias y malos mensajes. Ustedes me llamaron en tiempos de vanidad, ustedes me llamaron en tiempos de ambición. He habitado entre ustedes tantos años que ya los conozco a todos y a cada uno. Y por eso he venido hoy, por eso me aparezco ante ustedes.
 Verán, soy el portador de malas nuevas; noticias que debieron haber notado hace tiempo. Su vida se despedazará, sus mentes volarán y sus hijos llorarán. No quiero ser críptico, el mundo de la vida ha sido cargado y destruido, abortado del cielo, caerá sobre sus cabezas. Ustedes ya no serán los mismos, sus animales ya no serán como los recordaban. Pronto olvidarán todas las palabras. Tranquilos, que el planeta seguirá, la naturaleza continuará casi como siempre. Ustedes perderán la lengua, la mente, la realidad. Ya no dormirán, ya no pensarán, ni morirán. El karma eterno lo pagarán sus hijos, y los hijos de sus hijos. El fin del capítulo se acerca, cuatro años de tribulación les quedan. Prepárense.
 Soy su Hermenauta. Quise ayudarlos, jamás escucharon.  Fui el primero en hablarles, espero que mi remplazo haga un mejor trabajo. Soy el Hermenauta de la Modernidad, les deseo sinceramente, el dulce sufrimiento redentor. Cuídense.

 Y tal como vino, se fue. Detrás del telón, como si fuera el espíritu de la obra, como el fantasma de la ópera.

2 comentarios:

  1. huele como un apocalipsis seguro, como una advertencia,como una pausa. Lo que fuera me encanto el escrito, sigue así. Te amo mucho :)

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