
Volaba en la noche, ¡Témanme, Hijos de los Hombres! Que su
sangre lata, porque es deliciosa entre mis labios. La garganta pide a gritos el
sabor dulce de la sangre diabética, pide a gritos el salado de los glotones. Me
dejé caer sobre la ciudad, y sabía que yo la dominaba. Que nadie le faltaría el
respeto a la Vampiresa dueña del castillo. En el pueblo todos me aman, pues soy
hermosa. En el pueblo todos me temen, pues soy la Muerte.
Alguien cosió mis sueños con la realidad, ¿quién tejió los
cuentos mientras dormía?
-Niña, ¿estas son horas de dormir? ¡Así no vas a llegar a
ninguna parte!
Versión Final Próximamente.
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