Es el cielo estrellado infinito, son los árboles del bosque verde los pilares y la tierra tranquila el suelo espumoso, bañado en los vientos azules del mar, erosionando el mundo. Algún día, fui un hombre pacífico que se deleitaba mirando en paz, otro día talvez me obligaron a pelear entre los árboles, corriendo el día siguiente me hicieron huir del mundo. Podría ser que una mañana los momentos de ocio me vencieran y me pusiera a plantar semillas y a construir casas. Podría ser que todo pasara en un sutil sueño de Sueño, y aún viva tranquilo observando. Así, la tierra se enamoró del mar e intentó acercarse, hasta tocar, y el mar lo erosiona, hasta que un día… me vea obligado a pelear entre los árboles, a huir de este mundo, a construir de nuevo; o en su defecto, ¿seguir erosionando al observar?
abril 11, 2010
abril 08, 2010
Re-inauguración. Liam Legendre, Final.
Caminaba en dirección opuesta, en otra realidad, otro espacio-tiempo. Aquella realidad a la cual accedió artificialmente...
Esta es la reinauguración. Siglos que no escribía con método y convicción. A los que lo lean, bienvenidos otra vez. Dedicado a mis abuelos, a mi familia en general ¡Mucha fuerza!
Gracias.
Y bienvenidos.
Nuevamente.
Liam Legendre, Cómo Comenzó. Descargar
[Continuación de Liam Legendre, 1ª Parte]
Esta es la reinauguración. Siglos que no escribía con método y convicción. A los que lo lean, bienvenidos otra vez. Dedicado a mis abuelos, a mi familia en general ¡Mucha fuerza!
Gracias.
Y bienvenidos.
Nuevamente.
Liam Legendre, Cómo Comenzó. Descargar
[Continuación de Liam Legendre, 1ª Parte]
marzo 31, 2010
Liam Legendre, 1ª Parte
El mar nocturno y el altar dibujado en la arena eran figuras rituales de siglos olvidados, de líneas no pensadas con claridad, sólo las creadas por un tipo hace siglos daban sentidos a las cosas, así que la gente que por ahí pasó no se quedaba mucho tiempo. No lo entendían, no les agradaba. Era malo, porque no lo entendemos. Sin embargo, sus constructores, demoniacos hombres contra-culturales, hippies fuera de nuestro círculo inventado. Allí Liam y sus amigos preparan un antiguo ritual arcano.
Liam Legendre era un tipo alto y flaco, pelo largo y rubio greñudo de ojos perdidos, aún, a sus veinte y algo años soñaba con un mundo mejor. Eso fue hasta que se hundió en las oscuras mareas de la conexión más triste y en un lejano futuro perdería algo más que su cordura, más que su familia; la verdad; lo cierto es que sus amigos eran casi calcados a él, una eterna búsqueda de auto-aceptación. Aún ellos no compartían su destino.
Liam y sus copias dibujaron el diagrama no-euclidiano, dispuesto en la figura sus tres reliquias colocaron. Cantaron, bailaron, murieron y se elevaron. Desaparecieron, miraron a través de sus ojos muertos su mente viva. Su voz atravesaba los oídos del mundo, sus tímpanos y las de sus mundos. El cielo explotó.
- Mueve mi mundo, destruye al maníaco de mi sanatorio, el poseído de mi iglesia, el hijo de la ciencia y la religión. Destruye mi conocimiento, oh! Puerta de los otros universos, ¡mátame!
¡Muere, humano inconciente! ¡Observa!
Y el mar se oscureció, el cielo sus estrellas corrompidas por las nubes y el viento del norte arremolinado, retorcido y atormentado en un tornado giraba frente a ellos desapareciendo las reliquias robadas preciosas perdidas, amadas. El oscuro tornado permanecía entre ellos. ¿Se asomaría alguno a ver que hay allí dentro?
Los tres metieron sus cabezas.
Liam Legendre era un tipo alto y flaco, pelo largo y rubio greñudo de ojos perdidos, aún, a sus veinte y algo años soñaba con un mundo mejor. Eso fue hasta que se hundió en las oscuras mareas de la conexión más triste y en un lejano futuro perdería algo más que su cordura, más que su familia; la verdad; lo cierto es que sus amigos eran casi calcados a él, una eterna búsqueda de auto-aceptación. Aún ellos no compartían su destino.
Liam y sus copias dibujaron el diagrama no-euclidiano, dispuesto en la figura sus tres reliquias colocaron. Cantaron, bailaron, murieron y se elevaron. Desaparecieron, miraron a través de sus ojos muertos su mente viva. Su voz atravesaba los oídos del mundo, sus tímpanos y las de sus mundos. El cielo explotó.
- Mueve mi mundo, destruye al maníaco de mi sanatorio, el poseído de mi iglesia, el hijo de la ciencia y la religión. Destruye mi conocimiento, oh! Puerta de los otros universos, ¡mátame!
¡Muere, humano inconciente! ¡Observa!
Y el mar se oscureció, el cielo sus estrellas corrompidas por las nubes y el viento del norte arremolinado, retorcido y atormentado en un tornado giraba frente a ellos desapareciendo las reliquias robadas preciosas perdidas, amadas. El oscuro tornado permanecía entre ellos. ¿Se asomaría alguno a ver que hay allí dentro?
Los tres metieron sus cabezas.
diciembre 28, 2009
El camino de los pájaros.
Su hija hace 5 minutos había salido para siempre de su hogar. Su madre, la pobre víctima de sus propios pensamientos, miraba la puerta cerrada frente a ella, y no lo podía creer. A un lado de aquella puerta una ventana dejaba entrever un árbol lleno de pájaros cantando animosos, sombreando el camino bajo ellos. El mundo seguía sonando, pero para ella todo lo que había compuesto ya no emitía un solo ruido, una sola nota. ¡¡Pero si ella había hecho todo bien!! ¿Cómo esa hija ingrata, la había abandonado? ¡Niña de mierda! ¡Es un cuervo! Ya se había quedado tuerta.
¡Lloraba de impotencia! ¡¿Cómo podía haberse ido con su padre?! ¿Ése tipo que la golpeó, enfrente de su hija? Años inculcándole la clase de gente que era él, la clase de gente que era su familia ¡y toda esa inmundicia que había a su alrededor! ¡¡Nada bueno podía venir de él, ni de su pareja, ni de su estúpida hija con esa perra!! Nada bueno podía venir de él, nada bueno podía venir de él…
¿Se estaba volviendo loca? Los pájaros seguían cantando fuera de la casa, ni las paredes impedían que el sonido entrase. Cerró las ventanas, corrió las cortinas. Aún se escuchaban. Puso la radio a todo lo que daba, pero no lograba sonar nada, sólo escuchaba a los estúpidos pájaros afuera de las maniáticas paredes.
¡No! No podía seguir sintiendo nada por él, ¡de él no podía venir ningún bien, ningún amor! Su hija no puede partir con él… ¿La habría criado bien? ¿Acaso el odio no es heredable, el odio no es educable? El odio puede ser sano, nos protege, ¿o no? Arrugas y años acumulados en el mismo pozo de amargura, ¿qué había ganado? ¿Qué le había dado a su hija? Talvez ella era más madura. Ella había tomado la decisión más sana, para ella misma. No pensó en su madre. Jamás me amó. Jamás nadie realmente me ha amado. Y la mujer se deslizó levemente bajo su silla.
Su egoísmo no tenía límites.
Tocaron la puerta. Mi hija, pensó. Desesperada la abrió. Debí suponer que volvería. Pero al otro lado dos hombres de negro la esperaban, dos cuervos, las aves de la muerte. Los pájaros, los zorzales a su alrededor, cantaban y deslizaban su música alegre de funeral dentro de su casa a través de sus oídos. Aterrada, ambos tipos entraron impertinentemente, cerraron la puerta tras ellos. Te venimos a buscar, dijeron. La canción sonaba en sus oídos, de desmayaba, la puerta se había abierto y veía el camino. Los hombres mataron a la puerta, la dejaron cerrada para siempre. Su canción terminó, pero los zorzales seguían cantando, afuera, más allá de las murallas.
¡Lloraba de impotencia! ¡¿Cómo podía haberse ido con su padre?! ¿Ése tipo que la golpeó, enfrente de su hija? Años inculcándole la clase de gente que era él, la clase de gente que era su familia ¡y toda esa inmundicia que había a su alrededor! ¡¡Nada bueno podía venir de él, ni de su pareja, ni de su estúpida hija con esa perra!! Nada bueno podía venir de él, nada bueno podía venir de él…
¿Se estaba volviendo loca? Los pájaros seguían cantando fuera de la casa, ni las paredes impedían que el sonido entrase. Cerró las ventanas, corrió las cortinas. Aún se escuchaban. Puso la radio a todo lo que daba, pero no lograba sonar nada, sólo escuchaba a los estúpidos pájaros afuera de las maniáticas paredes.
¡No! No podía seguir sintiendo nada por él, ¡de él no podía venir ningún bien, ningún amor! Su hija no puede partir con él… ¿La habría criado bien? ¿Acaso el odio no es heredable, el odio no es educable? El odio puede ser sano, nos protege, ¿o no? Arrugas y años acumulados en el mismo pozo de amargura, ¿qué había ganado? ¿Qué le había dado a su hija? Talvez ella era más madura. Ella había tomado la decisión más sana, para ella misma. No pensó en su madre. Jamás me amó. Jamás nadie realmente me ha amado. Y la mujer se deslizó levemente bajo su silla.
Su egoísmo no tenía límites.
Tocaron la puerta. Mi hija, pensó. Desesperada la abrió. Debí suponer que volvería. Pero al otro lado dos hombres de negro la esperaban, dos cuervos, las aves de la muerte. Los pájaros, los zorzales a su alrededor, cantaban y deslizaban su música alegre de funeral dentro de su casa a través de sus oídos. Aterrada, ambos tipos entraron impertinentemente, cerraron la puerta tras ellos. Te venimos a buscar, dijeron. La canción sonaba en sus oídos, de desmayaba, la puerta se había abierto y veía el camino. Los hombres mataron a la puerta, la dejaron cerrada para siempre. Su canción terminó, pero los zorzales seguían cantando, afuera, más allá de las murallas.
diciembre 04, 2009
Ideia-framarukyo
Aquél delirante maniaco se ríe de su oponente. Él le devuelve la mirada con malevolencia. La risa acaba y el maniaco desenvainando la espada recupera la conciencia. Ya no es tan incoherente como antes. Ahora las sutiles olas de la imaginación lo acompañan, aquel pequeño demonio compasivo. Y luchador.
-¡¡Ideia-framarukyo!!! –grita. Y el mundo como lo conocíamos desapareció.
-¡¡Ideia-framarukyo!!! –grita. Y el mundo como lo conocíamos desapareció.
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