agosto 08, 2012

Ópera Espacial


 Ópera espacial en el último lugar perdido de la galaxia. Allí, en la tierra olvidada por la última deidad con vida, queda el último soldado, veterano de cientos de psico-guerras; están dentro de su cuerpo, una tras otra, hasta el último sorbo de barbarie. Queda en el último rincón del universo el último guerrero, a medio dormir de cansancio, medio paso de salir del universo.  Sólo pide descansar en paz. Se dispara el rayo, y cae el último guerrero inundado en sangre y restos de su ser. Sólo quedó el mártir para la victoria.

P.D.: gente, tengo mucho que transcribir, sólo quise publicar algo que salió de repente y necesitaba escribir. Suerte!

junio 12, 2012

Frontera de Papel


   Detrás del biombo de papel, una realidad distinta se desenreda. Se mueve y se amplía de forma diferente, mi tiempo no es su tiempo, su espacio no es mi espacio. Sería tan fácil atravesar esta frontera de papel, quebrar el miedo y la intimidad. Entender por ejemplo, como una niña pudo ser violada por su padre, destruir la tinta que envuelve de mentiras y malentendidos, que oculta algo tan simple como una atrocidad.

   Sería tan fácil romper la frontera de papel, averiguar como un estudiante se endeuda para estudiar, como un político miente para monetizar su puesto y su influencia, la forma en que un empresario se enriquece a costa del pueblo, y como algunos nunca obtienen castigo.

   Bañado en sangre húmeda goteando la frontera oculta, miles de asesinatos en guerra justa y verdadera, la frontera tiene agujeros de balas. La luz de los huecos llega al drogadicto, quien vuela más lejos, aspira más profundo, más acabado, que ninguno. 
   Destruir el diario y la pantalla sonriente, caer en cuenta de la virtud del artista sin escrúpulos y su verdad a punto de venderse para comer, como el atleta que sin auspicio se eleva veinte metros sobre el aire arriesgándolo todo. O del que cayó tres pisos al suelo, y vive el infierno atrapado entre prótesis sin vida.
  Todo detrás de ese biombo. Sería tan fácil atravesar la frontera de papel, entrar en la realidad distante, cerrar mi boca a palabras sin fundamento, cerrar mis oídos a medias tintas ficticias. Caer en la realidad, la locura contingente. Atravesar la realidad más allá, la vía láctea en sí misma, billones de supernovas explotando, fronteras ardiendo más allá del tiempo y el espacio. Un agujero en el biombo de otra vida distinta a la mía.

mayo 26, 2012

Rana


 Ranas arbóreas que saltan de hoja en hoja. Se aman y despiertan en un mundo verde, saltan y se abrazan en el aire vacío, caen en el suelo blando, en el lado simple, en su agua perfecta y nadar felices.
 Ranas acuáticas que nadan, fértiles océanos que dan vida. Ramas de la tierra que sueñan con volar juntas, saltan al vacío, hacia el árbol siguiente..
 Ranas aéreas, voladoras juntas. Se besan juntas.
 Ranas de besos.

mayo 23, 2012

X quiere vivir


 X quiere vivir perdido, atontado y feliz. X no se arrepiente de nada, pero las lágrimas caen de igual forma, porque no existe elemento en este mundo que haga los sueños cumplirse de manera automática. Queda tanto adelante, y nada visible. X quiere vivir, y más que nunca no sufrir. X puede perderse, X puede caer, X puede enojarse. Pero ya no quiere nada más. X quiere dormir. X necesita algo para vivir, que no puede explicar con palabras. Así, se marcó su nombre en la cara, como una gran equivocación. X quiere seguir viviendo.

marzo 29, 2012

Duende


 Barba arremolinada, secreta mirada desde los papeles escondidos. El pequeño ocultaba su alma del habitante de la casa, le teme y por eso duerme de noche, y aprovecha la soledad del lugar para hacer sus diabluras. Ya no hay nadie, corre por el delgado aire y roba una galleta, bebe algo de la cerveza que quedó del otro día, y enciende el televisor, se deja llevar por las imágenes superficiales.
 No se sabe de dónde vino, de un bosque lejano, de otro planeta, o de otra dimensión. La criatura solo toma lo que necesita, y su barba crece. Dentro de su casa de metal forjado, bajo una ruda, atisba el horizonte lejano este. Oye el ruido de unas llaves tintinear. Corre presuroso al final de la tarde, cuando ya casi todo es azul nocturno, y ya no vuelve a salir. Sólo se ven sus ojos entre las rendijas de su hogar, con un brillo secreto.